La contaminación marina: un problema global

La contaminación marina es un problema global que afecta a los océanos y mares de todo el mundo. Este fenómeno es consecuencia de la actividad humana, que produce una amplia gama de desechos y contaminantes que se acumulan en el agua y amenazan la delicada ecología oceánica. Desde los desechos plásticos y químicos hasta los vertidos de petróleo y aguas residuales, la contaminación oceánica tiene impactos devastadores en la biodiversidad marina, los ecosistemas costeros y la salud humana. En este articulo, exploraremos esta dificultad global, analizando sus causas, consecuencias y las medidas necesarias para abordarlo y proteger nuestros océanos para las generaciones futuras.

Causas de la contaminación marina 

La contaminación marina es un problema causado por una variedad de factores, incluyendo:

  • Plásticos: Los plásticos son la principal fuente de polución oceánica. Se estima que cada año se vierten 8 millones de toneladas de plástico en los océanos. Los plásticos pueden tardar cientos de años en degradarse y pueden ser ingeridos por los animales marinos, lo que puede provocarles la muerte.
  • Escombros: Los escombros, como los neumáticos, los botes y los muebles, también son una fuente importante de contaminación oceánica. Los escombros pueden dañar el hábitat marino y pueden ser un peligro para la navegación.
  • Derrames de petróleo: Los derrames de petróleo pueden causar daños devastadores a los ecosistemas marinos. El petróleo puede matar peces, aves y otros animales marinos y puede contaminar el agua y el suelo.
  • Contaminación agrícola: Los fertilizantes y los pesticidas utilizados en la agricultura pueden contaminar las aguas superficiales y subterráneas y pueden llegar a los océanos. Estos contaminantes pueden dañar la vida marina y pueden afectar la calidad del agua.
  • Contaminación industrial: Las industrias liberan una variedad de contaminantes a la atmósfera y al agua y estos contaminantes pueden llegar a los océanos. Estos contaminantes pueden dañar la vida marina y pueden afectar la calidad del agua.

Métodos de lucha contra la contaminación marina 

Hay una serie de cosas que se pueden hacer para luchar contra la contaminación oceánica, incluyendo:

  • Reducir el uso de plásticos: Una de las mejores maneras de reducir la contaminación marina es reducir el uso de plásticos. Podemos hacer esto usando bolsas de tela, botellas de agua reutilizables y cubiertos reutilizables.
  • Reciclar los plásticos: Los plásticos que no podemos evitar usar se pueden reciclar. El reciclaje de plásticos ayuda a reducir la cantidad de plástico que termina en los océanos.
  • Limpiar las playas y los océanos: Las playas y los océanos se pueden limpiar de escombros y plásticos. Esto ayuda a proteger la vida marina y a mejorar la calidad del agua.
  • Educar a la gente sobre la contaminación oceánica: Es importante educar a la gente sobre la polución de los mares y sobre las cosas que pueden hacer para ayudar a reducirla.
  • Apoyar a las organizaciones que trabajan para proteger los océanos: Hay muchas organizaciones que trabajan para proteger los océanos. Podemos apoyar estas organizaciones donando dinero, haciendo voluntariado o simplemente difundiendo información sobre su trabajo.
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Mares y Océanos contaminados por plástico

La contaminación marina: un problema global

La situación del plástico está alcanzando proporciones alarmantes, afectando incluso a los rincones más remotos del planeta. En el caso del Mar Mediterráneo, el 95 por ciento de los residuos son plásticos, lo cual ha llevado a una alta concentración de microplásticos flotantes en sus aguas. Hasta hace poco, se creía que la polución provenía principalmente de 20 ríos, sin embargo, un estudio publicado en mayo de 2021 reveló que más de mil ríos en todo el mundo contribuyen a esta problemática, lo que complica aún más las posibles soluciones.

Durante mucho tiempo, se creyó erróneamente que los océanos eran suficientemente grandes y profundos como para ser utilizados como vertederos de basura y productos químicos en cantidades ilimitadas, sin consecuencias importantes. De hecho, algunos defensores de esta práctica incluso sostenían el lema de «la solución a la polución es la dilución». Sin embargo, la realidad nos ha mostrado los graves efectos de esta política.

Basta con observar la zona muerta del tamaño del estado de Nueva Jersey que se forma cada verano en el delta del río Mississippi, o la extensión de 1.600 kilómetros de plástico en descomposición en el Pacífico Norte, para comprender que esta estrategia de «dilución» ha llevado al borde del colapso a lo que una vez fue un ecosistema oceánico próspero.

Una situación global que estamos a tiempo par revertir

La contaminación marina: un problema global

Es evidente que se necesitan tomar medidas urgentes para abordar esta dificultad. La importancia de reducir la producción y uso de plásticos de un solo uso, impulsar el reciclaje y promover una mayor conciencia sobre la gestión adecuada de los residuos ha adquirido una relevancia crítica. Solo tomando acciones en conjunto podremos evitar mayores daños a nuestros océanos y preservar la salud de nuestro planeta.

La contaminación de los océanos ha sido una preocupación, pero en los últimos siglos ha habido un aumento significativo en su degradación, especialmente en las zonas costeras, debido a los vertidos industriales y la escorrentía de la agricultura y ciudades costeras.

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La contaminación se produce cuando se introducen contaminantes nocivos y no habituales en un ecosistema específico. Algunos de los contaminantes más comunes, derivados de la actividad humana, incluyen plaguicidas, herbicidas, fertilizantes químicos, detergentes, hidrocarburos, aguas residuales, plásticos y otros sólidos.

Muchos de estos contaminantes se acumulan en las profundidades del océano y son ingeridos por organismos marinos, lo que afecta a la cadena alimentaria global. Incluso los grandes habitantes del océano sufren las consecuencias. Se ha descubierto que los medicamentos que no son completamente procesados por el organismo humano acaban en los peces, la sal o el marisco que consumimos.

Gran parte de los contaminantes que se encuentran en los océanos son liberados mucho antes de llegar a las costas. Por ejemplo, los fertilizantes ricos en nitrógeno utilizados en la agricultura en zonas de interior llegan a través de las corrientes y ríos, depositándose finalmente en estuarios, bahías y deltas. El exceso de nutrientes puede causar un crecimiento masivo de algas que consume el oxígeno del agua, creando zonas sin vida en los mares o con una presencia mínima. Se han detectado alrededor de 400 zonas muertas con estas características en todo el mundo.

Es evidente que la contaminación de los océanos es una situación grave y cada vez más urgente. Se requieren esfuerzos y medidas a nivel general para reducir y prevenir la introducción de contaminantes en nuestros valiosos océanos y preservar la vida marina y la salud de nuestros ecosistemas marinos.

La contaminación de los océanos con residuos sólidos, como bolsas de plástico, espuma y otros desechos, provenientes tanto de tierra como de barcos en el mar, tiene graves consecuencias para la vida en los mares . Estos desechos a menudo son confundidos con alimentos por mamíferos marinos, peces y aves, lo que puede llevar a situaciones desastrosas. Además, las redes de pesca abandonadas pueden permanecer a la deriva durante años y atrapar a numerosos peces y mamíferos marinos.

En algunas áreas, las corrientes oceánicas arrastran enormes cantidades de plásticos en descomposición y otros desechos, formando gigantescos remolinos de basura. El más conocido es el Gran Parche de Basura del Pacífico en el océano septentrional, que se estima que tiene una extensión que duplica el tamaño del estado de Texas. A principios de 2010, también se descubrió una enorme isla de basura en el océano Atlántico.

Además de la polución física, la contaminación acústica también tiene un impacto en los océanos. En grandes masas de agua, las ondas sonoras pueden propagarse a lo largo de kilómetros sin perder intensidad. El aumento de los sonidos de alta potencia o constantes provenientes de barcos, sónares, instalaciones petrolíferas e incluso de fenómenos naturales como los terremotos, puede alterar los patrones de migración, comunicación, caza y reproducción de muchos animales marinos, especialmente los mamíferos acuáticos como las ballenas y los delfines.

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La polución de los océanos, ya sea por residuos sólidos o por contaminación acústica, representa una grave amenaza para la vida en los mares y los ecosistemas marinos en su conjunto. Son necesarias acciones urgentes a nivel general para reducir la introducción de desechos en los océanos y preservar la salud y el equilibrio de estos importantes ecosistemas.

En el año 2021, comenzó a tomar forma un tratado internacional para regular la contaminación por plásticos. Las dimensiónes del situación requiere una implicación internacional para combatirlo. Sin embargo, las políticas contradictorias, las incoherencias y la falta de transparencia en el comercio mundial de plásticos dificultan el control de la creciente acumulación de residuos.

En marzo, más de 100 países expresaron su apoyo a un tratado mundial contra el plástico y quienes participaron en los debates preliminares creen que se podría aprobar rápidamente y generar cambios significativos.

Dos estudios recientes indican que para abordar la dificultad de los residuos plásticos, es necesario realizar un cambio fundamental en nuestra forma de fabricar, utilizar y desechar los plásticos, pero aún estamos a tiempo de lograrlo.

En marzo de 2022, la ONU anunció que 175 países habían emitido una resolución histórica para poner fin a la contaminación plástica. Según el comunicado de la organización, «los líderes políticos han solicitado a la agencia de la ONU para el medio ambiente que redacte un tratado vinculante que limite la polución que causa el plástico, abordando todo el ciclo de vida de este material, desde su producción hasta su eliminación». Se espera que el acuerdo definitivo se firme en 2024.

Aunque el desafío es descomunal, aún hay esperanza de solucionar la dificultad de la contaminación plástica a través de la colaboración internacional, políticas coherentes y acciones concretas. Es crucial continuar impulsando medidas eficaces para reducir la producción de plásticos de un solo uso, promover el reciclaje y encontrar alternativas sostenibles. Juntos, podemos lograr un futuro libre de desechos plásticos..

 

 

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